Guía de la Sociedad Española de Infectología Pediátrica sobre tuberculosis en la embarazada y el recién nacido (I)Epidemiología y diagnóstico. Tuberculosis congénita

  1. F. Baquero-Artigao
  2. María José Mellado Peña
  3. T.del Rosal Rabes
  4. Antoni Noguera Julian
  5. A. Goncé-Mellgren
  6. M.de la Calle Fernández Miranda
  7. María Luisa Navarro Gómez
Revista:
Anales de Pediatría: Publicación Oficial de la Asociación Española de Pediatría ( AEP )

ISSN: 1695-4033 1696-4608

Año de publicación: 2015

Volumen: 83

Número: 4

Páginas: 285-285

Tipo: Artículo

Otras publicaciones en: Anales de Pediatría: Publicación Oficial de la Asociación Española de Pediatría ( AEP )

Resumen

El cribado de tuberculosis (TB) gestacional mediante la realización de la prueba de tuberculina (PT) se recomienda a las embarazadas con síntomas compatibles, contacto íntimo con TB bacilífera o riesgo de progresión a formas activas. Las nuevas técnicas de diagnóstico interferon gamma release assay (IGRA) están indicadas en gestantes sin factores de riesgo, con PT positiva y antecedente de vacunación BCG, y en inmunodeprimidas con sospecha clínica y PT negativa. El diagnóstico de enfermedad es difícil, ya que los síntomas pueden ser inespecíficos y hay más formas extrapulmonares, por el retraso en las exploraciones radiológicas y por la mayor tasa de anergia a la tuberculina. La TB neonatal puede adquirirse de forma intrauterina (TB congénita) o por vía respiratoria tras el parto (TB posnatal). La TB congénita es excepcional, no produce malformaciones fetales y, aunque puede estar presente en el nacimiento, suele iniciarse a partir de la segunda semana de vida. En ausencia de antecedentes familiares, la TB neonatal debe sospecharse en caso de neumonía con patrón miliar, hepatoesplenomegalia con lesiones focales o meningitis linfocitaria con hipoglucorraquia, especialmente si la madre procede de áreas de alta endemia de TB. La PT es habitualmente negativa y la sensibilidad de los IGRA es inferior a la de niños de más edad. Sin embargo, la baciloscopia y el cultivo de jugo gástrico tienen una rentabilidad superior, especialmente en la TB congénita. Las técnicas de diagnóstico molecular permiten un diagnóstico precoz y la detección de mutaciones de resistencia farmacológica. El riesgo de formas diseminadas y la mortalidad son elevados.