Historia de la subjetividad moderna. Implicaciones políticas del proceso de individuación

  1. FERNANDEZ AUZ, TOMAS
Zuzendaria:
  1. Aurelio Arteta Aisa Zuzendaria

Defentsa unibertsitatea: Universidad del País Vasco - Euskal Herriko Unibertsitatea

Defentsa urtea: 1998

Epaimahaia:
  1. Fernando Savater Presidentea
  2. Amelia Valcárcel Idazkaria
  3. Julián Pacho García Kidea
  4. Jose Ramon Recalde Diez Kidea
  5. Juan María Berraondo Yurrita Kidea

Mota: Tesia

Teseo: 66845 DIALNET

Laburpena

A diferencia de Marx, estoy persuadido que "la conciencia determina la vida" y no al revés. Conciencia es condición de posibilidad ontológica, mundovisión, modo de ser, subjetividad. Referido a la vida capitalista, se sigue que el ethos moderno hace posible su característica relación de producción. No puede haber acto sin motivación. Por eso el capitalismo no es tanto "pervertidor" como resultado de una perversión previa. Una perversión moral por la que el hombre es medio y no fin. Si el contenido agente de la conciencia, la voluntad, es causa del mercantilismo, cualquier cambio pensado o realizado hacia la emancipación debe actuar sobre ella y no sobre el sistema. El individuo es responsable, la historia no es determinista, la "estructura" no puede ser exculpatoria. Puede exigirse entonces un incremento de coherencia entre los conceptos y la realidad. Las grandes declaraciones de principios de que presume el yo moderno no se confirman en la práctica. Los Derechos Humanos no congenian con el Tercer Mundo. Es justamente al individuo, a su conciencia moral, en virtud de la dignidad que concibe a quien cabe reclamar una práctica menos depredadora. El sistema no oye, el individuo quizá sí. Esta es la base para solicitar una moralización del capitalismo, para reiterar la necesidad de una síntesis entre dos desmesuras: la de un individuo indiferente y socialmente hostil, y la de un socialismo aplastante y corruptor. La primera parte de la tesis repasa la historia de las ideas políticas modernas, sustantivando la interpretación propuesta. La segunda muestra la esterilidad de la interpretación vigente, que gira en torno a dos perspectivas - liberalismo y socialismo- mutuamente excluyentes y de intención hegemónica. Se demuestra que una y otra incumplen sus promesas: el liberalismo no genera libertad sino un terrible "despotismo suave" el socialismo no ha producido la igualdad sino un corrupto entramado para la