El uso de las encuestas nacionales de salud para el estudio del consumo de medicamentos desde una perspectiva de salud pública

  1. Martín Pérez, Maria del Mar
Dirigida por:
  1. Pilar Carrasco Garrido Director/a
  2. Ana Isabel Lopez de Andres Codirectora

Universidad de defensa: Universidad Rey Juan Carlos

Fecha de defensa: 19 de diciembre de 2016

Tribunal:
  1. Rodrigo Jiménez García Presidente
  2. María Isabel Jiménez Trujillo Secretario/a
  3. Miguel Angel Tapias Ledesma Vocal
  4. Paloma Astasio Arbiza Vocal
  5. Paloma Ortega Molina Vocal

Tipo: Tesis

Teseo: 447259 DIALNET

Resumen

Introducción. La importancia del medicamento como determinante de la salud de las personas es un aspecto que requiere una atención especial por parte de la Salud Pública, fundamentalmente para establecer si los patrones de consumo de la población y de los distintos grupos de la misma reflejan un uso racional. En el caso de las personas de etnia gitana, es conocido que en general presentan peores indicadores de salud que la población general; así, se ha descrito que esta comunidad consume más medicamentos. Sin embargo, son muy escasos las investigaciones sobre la salud de esta comunidad, especialmente cuando se trata del uso que hacen de los medicamentos. La población infantil es especialmente vulnerable en lo que respecta a la atención sanitaria; por este motivo, la automedicación, como una práctica con potenciales efectos negativos si no se hace un uso adecuado de ella, cobra especial relevancia en este grupo de población. Los ancianos hacen un mayor uso de medicamentos que el resto de la población y en muchas ocasiones consumen múltiples fármacos de forma concomitante (polifarmacia). Este fenómeno es el resultado de la interconexión de múltiples factores y presenta un riesgo importante de consecuencias indeseables. Pocos son los estudios de base poblacional realizados en España con el objetivo de medir su magnitud en este grupo de población. Objetivos. Describir la prevalencia de consumo de fármacos en distintos grupos de población en España (población infantil, ancianos y personas de etnia gitana), tanto consumo total (medicamentos prescritos y/o no prescritos), como en forma de automedicación o polifarmacia. Asimismo, nuestro objetivo es evaluar los factores asociados a dicho consumo. Material y métodos. Se realizaron tres estudios observacionales, descriptivos y transversales con datos individualizados procedentes de las Encuestas Nacionales de Salud de España (ENSE) 2006, 2011/12 y la Encuesta de Salud a Población Gitana 2006. La población de estudio se estableció según el objetivo de cada uno de los estudios. En el primero de ellos, la población estaba compuesta por 1000 adultos (de 16 años o más) de ambos sexos de etnia gitana; en el segundo, se analizaron 5.495 niños y niñas (0 a 14 años), y en el tercero, un total de 13.731 adultos de 65 años o más de ambos sexos. En todos los casos se trataba de individuos no institucionalizados y residentes en España. En todos los estudios se estimó la prevalencia de consumo total de medicamentos, y de forma adicional, la de automedicación (uso de medicamentos sin receta médica) en los dos primeros y de polifarmacia (consumo de 4 o más fármacos) en el tercero. En todos ellos, también se evaluó el consumo de medicamentos por grupos. Analizando los datos mediante regresión logística se evaluó el efecto independiente de variables sociodemográficas, relacionadas con la salud y de estilos de vida en el consumo de medicamentos, en la automedicación y en la polifarmacia, respectivamente en los estudios uno, dos y tres. Resultados. La prevalencia de consumo de medicamentos en la población gitana fue del 69,1%. Las mujeres declararon haber consumido más medicamentos que los hombres (75,1% frente a 62,2%); sin embargo, la automedicación fue mayor entre la población masculina. Los analgésicos y antipiréticos fueron los fármacos más consumidos (35,8%). Las variables que se asociaron significativamente con una mayor probabilidad de consumo de fármacos fueron: edad, percepción negativa de salud, presencia de enfermedad crónica (OR 2,81; IC 95%: 1,67-4,73) y visitas médicas (OR 4,51; IC95%: 2,54-8,01) para los hombres. El modelo de regresión para las mujeres incluía las mismas variables, excepto la edad. De los niños que habían consumido al menos un medicamento en las dos semanas previas a la encuesta (32%), un 25,9% recibieron un medicamento no prescrito. Los fármacos para el catarro, gripe o dolor de garganta (25,5%), los analgésicos (30,3%) y los antipiréticos (22,8%) fueron los fármacos más frecuentemente administrados a los niños sin receta médica. La automedicación se asoció significativamente con la edad del niño (10-14 años) (OR: 1,45; IC95%: 1,10-1,92), la ausencia de enfermedades crónicas y de visitas al médico en las semanas previas a la encuesta (OR 2,19; IC95%: 1,67-2,88). El nivel socioeconómico y educativo de los padres o tutores también mostró una asociación significativa con la automedicación de los niños. Aproximadamente uno de cada tres ancianos en la ENSE 2006 (32,5%) declaró haber consumido al menos cuatro fármacos; esta proporción fue significativamente superior en la ENSE 2011/12 (36,4%) (p<0,05) y mayor en ambos casos en mujeres que en hombres y entre los individuos de mayor edad (≥85años) respecto a los más jóvenes. En las dos encuestas analizadas, los grupos de fármacos más usados fueron los analgésicos y los antihipertensivos. La polifarmacia en los ancianos se asocia de forma destaca con una mala percepción de salud y la presencia de patologías crónicas tales como diabetes, hipertensión e hipercolesterolemia o enfermedades gastrointestinales, pero principalmente se asocia con la presencia de depresión/ansiedad. Otra serie de factores como la edad y el sexo, así como la frecuentación de los servicios de salud, aumentan también la probabilidad de polifarmacia en los ancianos. Conclusiones. Un elevado porcentaje de la población gitana española consume medicamentos, dicho porcentaje es mayor en el caso de las mujeres que de los hombres; además, una proporción significativa de los mismos recurre al consumo de fármacos sin prescripción médica previa, especialmente en el caso de los hombres. Los individuos que perciben su salud de forma negativa y padecen enfermedades crónicas presentan una mayor probabilidad de consumo de medicamentos. La automedicación ocurrió aproximadamente en uno de cada cuatro niños que consumieron al menos un medicamento, principalmente para tratar enfermedades o síntomas leves. La magnitud de la polifarmacia en ancianos es considerable, alcanzado valores de prevalencia del 32,5 y 36,4% en las ENSE 2006 y 2011/12, respectivamente, y una práctica creciente en el tiempo. Son múltiples los factores que determinan el consumo de varios fármacos de forma concomitante en el anciano, destacando la presencia de patologías crónicas, especialmente la depresión o ansiedad.