Deterioro cognitivo leve y reserva cognitiva en una muestra representativa de la población española

  1. Lara Perez, Elvira
Dirigida por:
  1. Josep Maria Haro Abad Director/a
  2. Ai-- Koyanagi Codirector/a

Universidad de defensa: Universitat de Barcelona

Fecha de defensa: 20 de junio de 2017

Tribunal:
  1. José Luis Vázquez Barquero Presidente/a
  2. Susana Ochoa Güerre Secretario/a
  3. Mattew Prina Vocal

Tipo: Tesis

Teseo: 552516 DIALNET

Resumen

INTRODUCCIÓN: El envejecimiento de la población constituye uno de los mayores desafíos sociales de nuestro siglo. El impacto del envejecimiento de la población se verá amplificado por un destacado aumento en la prevalencia de los trastornos neurodegenerativos y, muy particularmente, la demencia. La detección precoz de la demencia debe constituir una prioridad de la salud pública, no sólo por su alta prevalencia, sino por su correlación con alteraciones funcionales graves, necesidades de atención a largo plazo, e importantes costos para la sociedad. Esto es especialmente relevante dados los muy limitados éxitos terapéuticos actuales en el tratamiento de la demencia, que parecen indicar que el tiempo en que se suele realizar el diagnóstico puede ser demasiado tardío para que las estrategias terapéuticas puedan ser efectivas. Es en este escenario donde surgió el término deterioro cognitivo leve (DCL), entendido como un estado intermedio entre el envejecimiento normal y la demencia, que implica una alteración de una o varias áreas cognitivas que no es esperable para la edad del sujeto ni tampoco cumple los criterios para el diagnóstico de demencia. Por otro lado, si bien la esperanza de vida de las personas se ha incrementado considerablemente en las últimas décadas, se desconoce si estos años de vida adicionales son vividos en un buen estado de salud y bienestar. Por esta razón, los investigadores han puesto el foco de estudio en las trayectorias y variables que promuevan un envejecimiento activo, y permitan maximizar la capacidad funcional y mantener la calidad de vida en esos años adicionales. Diversos factores se han asociado a calidad de vida previamente, sin embargo, existen muy pocos estudios que hayan analizado si una mayor reserva cognitiva (RC) conduce a una mejor calidad de vida en personas con edades medias y avanzadas. El hecho de que factores potencialmente modificables a lo largo de la vida como la educación, la ocupación y el ocio protejan frente al deterioro cognitivo y funcional, plantearía la posibilidad de que la RC pueda aumentar indirectamente la calidad de vida de un individuo al permitir compensar un determinado deterioro o daño cerebral. OBJETIVOS: Los objetivos de la presente tesis se desglosan de la siguiente forma: a) Estimar la prevalencia de DCL en la población española de 50 años o más según el sexo, el grupo de edad (50-64 años vs 65 o más años) y el subtipo de DCL; b) Examinar, de forma transversal, factores psicológicos, cardiovasculares y de estilos de vida asociados a DCL, analizando posibles diferencias en función del grupo de edad (50-64 años vs 65 o más años); c) Estimar la tasa de incidencia de DCL en la población española mayor de 50 años según el sexo, el grupo de edad (50-64 años vs 65 o más años) y el subtipo de DCL, d) Determinar el efecto longitudinal de la depresión sobre el desarrollo de DCL tras un seguimiento a 3 años, analizando posibles diferencias en función del subtipo de DCL; e) Examinar la asociación entre RC y calidad de vida en la población española mayor de 50 años, analizando posibles diferencias en función del grupo de edad (50-64 años vs 65 o más años); f) Explorar si la posible asociación entre RC y calidad de vida está mediada por el efecto del funcionamiento cognitivo, el nivel de discapacidad o la presencia de depresión. MÉTODOS: Los datos provienen de los participantes del estudio COURAGE, un estudio longitudinal que ha recogido los determinantes más importantes del envejecimiento en una muestra nacionalmente representativa de la población adulta española. La muestra original está compuesta por 4753 sujetos mayores de 18 años, si bien los análisis realizados en la presente tesis se centran en aquellos de 50 o más años, y la n final depende de cada objetivo particular. El protocolo desarrollado recoge información sobre enfermedades crónicas, salud mental, calidad de vida, bienestar y medidas objetivas de la salud (incluyendo la función cognitiva), y determinantes de la salud (consumo de sustancias, actividad física, redes sociales, etc.). La muestra fue entrevistada por primera vez en 2011-2012 y posteriormente en 2014-2015. RESULTADOS Y CONCLUSIONES: 1. La prevalencia de DCL es de 9.6% en la población española de mediana y avanzada edad, con tasas más elevadas en edad avanzada y mujeres. La tasa incidencia de DCL es de 33.19 por 1000 personas-año, con cifras más altas en edad avanzada y mujeres. 2. La depresión, la diabetes, un bajo nivel de actividad física y alteraciones del sueño se relacionan significativamente con mayor presencia de DCL en la muestra total. Al estratificar por grupos de edad, la depresión, el ictus y la obesidad se asocian con DCL en los participantes de mediana edad (50+64 años), mientras que un bajo nivel de actividad física y problemas de sueño se relacionan significativamente con DCL en el grupo de edad avanzada, lo que sugiere que los factores asociados a DCL podrían ser el reflejo de diversas etiologías. 3. La presencia de depresión incrementa el riesgo de desarrollar DCL a los tres años de seguimiento. Esta asociación no es significativamente diferente según el subtipo de DCL (aDCL vs naDCL). 4. Mayores niveles de RC se asocian a una mejor calidad de vida autoreportada en la población española de mediana y avanzada edad. Esta relación queda parcialmente mediada por la depresión, el funcionamiento cognitivo y la discapacidad, siendo este último factor el que muestra una mayor influencia (el 50% de la relación entre RC y calidad de vida queda explicado por la discapacidad). En su conjunto, estos hallazgos contribuyen a aumentar el conocimiento sobre la caracterización del envejecimiento en una muestra representativa de la población española. Puesto que se espera que la incidencia de demencia aumente drásticamente en los próximos años, los profesionales de la salud se enfrentan al desafío de identificar, de forma precisa, a los individuos en las primeras etapas de la enfermedad, así como los factores de riesgo asociados, como la depresión, que podrían retrasar o incluso prevenir, el inicio del deterioro cognitivo. Además, frente al proceso de envejecimiento, las intervenciones dirigidas a los factores modificables que componen la RC, que pueden ser entrenados y estimulados a lo largo de la vida, podrían llevar a un envejecimiento activo prolongando el funcionamiento autónomo de la persona y aumentando así su calidad de vida.